Introducción:
En la actualidad, la
mayoría de las personas son sedentarias y han dejado atrás la mayoría de las
actividades físicas.
El sedentarismo es una de
las consecuencias más habituales de nuestra civilización. Tanto en adultos como
en edades escolares.
La inactividad física
facilita aumento de peso, deteriora la función músculo-articular, dificulta la
circulación arteriovenosa y linfática, incidiendo de manera directa en nuestra
vitalidad, calidad de vida y rendimiento.
En la forma de interpretar
trabajo, comida y tiempo libre, reside la clave para desarrollar una vida
práctica y creativa, rentable familiar y profesionalmente.
El sedentarismo, suele
asociarse con la acción de ver televisión, ya que fomenta el descanso y el
ocio. Es por ello que en esta investigación se verán diversos ámbitos como la
cuestión económica, la edad, y la alimentación.
Desarrollo:
Los problemas de
sedentarismo principalmente se asocian con la alimentación, al invertir tiempo
en actividades sedentarias como, ver televisión, jugar videojuegos, estar en la
computadora, en el celular, tabletas, etc, dejamos atrás la preparación de los
alimentos adecuados, también nos aprovechamos de los lugares de comida rápida o
de los alimentos enlatados o congelados.
La combinación de una vida
sedentaria y una alimentación desequilibrada son las causas principales de las
enfermedades del corazón. La obesidad
conlleva consecuencias sanitarias importantes que van desde enfermedades
cardiovasculares, hipertensión, dislipidemia, diabetes tipo 2 y una mayor incidencia
en ciertos tipos de cáncer, hasta problemas de autoestima. Si las personas
obesas reducen su peso en un 10 ó 15%, podrán disminuir en forma importante el
riesgo de sufrir estas enfermedades.
Una dieta
desequilibrada no proporciona la cantidad requerida de los diversos alimentos
que se necesitan para mantener una buena salud.
Una dieta
desequilibrada no contiene todos los grupos de alimentos y las cantidades
suficientes de nutrientes para que le organismo pueda realizar todas sus
funciones (reguladoras, plásticas y energéticas).
El
desequilibrio se produce cuando su consumo es excesivo en grandes cantidades, y
no existe ninguna forma de regular la cantidad de alimento que se
ingiere.
Las
llamadas "enfermedades de la actualidad como: hipertensión, obesidad,
diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos de la conducta
alimentaria.
Normalmente,
no es una relación directa de causa-efecto, pero sí supone uno de los factores
que contribuye a aumentar el riesgo de aparición y desarrollo de dichas
enfermedades.
Actualmente,
se reconoce la importancia de los alimentos, sobre todo de aquellos que se
comportan como protectores. Tal es el caso de las fibras, que actúan como
antioxidantes naturales, y de los vegetales, que contribuyen a disminuir el riesgo
de patologías crónicas como las enfermedades del corazón, cáncer, obesidad y
diabetes. Esencialmente la dieta mediterránea está compuesta por abundantes
cereales y derivados (pasta, arroz, pan etc.), legumbres, frutas, frutos secos,
verduras y poca cantidad de carnes rojas. El aceite de oliva colabora para
aumentar el colesterol HDL (bueno) y disminuir el LDL (malo), evitando el
depósito de placas de ateromas en los vasos sanguíneos. Es importante
complementar lo anterior con actividad física.
Para saber mas
sobre el sedentarismo es importante en que grado se encuentra, y que
actividades realiza.
Los grados de actividad van
desde el sedentarismo hasta la actividad muy intensa. El sedentarismo o
actividad muy baja se caracteriza por un trabajo sedentario y escasa actividad
física, menos de una hora diaria de ejercicio moderado, como caminar.
La actividad baja sería
añadir al trabajo sedentario 2 horas a la semana de actividad ligera, la
actividad moderada 1 hora diaria de ejercicio moderado, la actividad elevada es
igual que la actividad moderada pero sumando tres sesiones semanales de
ejercicio intenso y la actividad muy intensa representa más bien a los
deportistas de élite, actividad intensa diaria además de competiciones
deportivas semanales.
Emilio Martínez de Victoria
Muñoz, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la
Universidad de Granada, recomienda no reducir la ingesta de nutrientes que
precisa el organismo si se tiene una actividad baja o moderada, sino reducir
las calorías pero manteniendo el porcentaje de los nutrientes que el organismo
necesita, en cuanto al aporte de hidratos de carbono, un 55% de la dieta, de
grasas sobre un 20-35% y el resto de proteínas, entre un 10 y un 25%, según la
Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y la Guía Dietética para
Americanos.
Si estás pensando en
modificar tus hábitos de vida, en cuanto a la alimentación se refiere,
recordamos que los datos que se ofrecen siempre son orientativos, y que sólo un
profesional está capacitado para valorar el gasto calórico, ya que depende de
diversos factores.
La situación económica es
otro factor importante para el sedentarismo, ya que la mayoría de las personas
que tienen buena situación económica, también suelen ser sedentarias, ya que tienen
todas las comodidades, esto claro solo es un supuesto. Las personas de escasos
recursos, por ejemplo debe caminar ya que no tienen auto y deben ser unas
personas más activas, ya que en sus diversiones, podría hacer algún deporte, en
lugar de adquirir un videojuego o un ipad.
La edad es también un pilar
en este trabajo, debido a que los hijos por lo regular realizan e imitan las
actividades de sus padres o de los adultos que los rodean, es decir, si las
personas adultas están acostumbradas a realizar poca actividad física, los
hijos las evitaran, si prefieren las actividades es obvio que se inmiscuirán en
ellas.
Niños y adolescentes están
heredando del estilo de vida actual uno de sus males más graves: el
sedentarismo. El contexto educativo es fundamental pero las últimas corrientes
apuestan además por generar entornos dinámicos, activos y saludables para los
más pequeños y jóvenes. Según explica
a Infosalus, Eduardo Generelo, responsable del grupo de investigación sobre
Educación Física y Promoción de la Actividad Física (EFYPAF) de la Universidad
de Zaragoza, estos entornos que promueve.
El papel de las pantallas
audiovisuales (televisión, videoconsola, ordenador) como uno de los principales
culpables del sedentarismo infantil parece no estar ya tan claro. Según apunta
Generelo los últimos trabajos de investigación concluyen que no es cierto que
el tiempo dedicado a las pantallas se reste de la actividad física, sino que
existen menores que dedican mucho tiempo a ambas actividades y otros que dedican
poco a pantallas y actividad física
Conclusión:
Para combatir el
sedentarismo, es necesario combinar la buena alimentación la actividad física,
el equilibrio en ambos además de que en los menores también se fomenten las
actividades físicas con 10 consejos 1. Inscribirlos en actividades deportivas 2. Llevarlos
a lugares donde puedan estar activos. 3. Animarles a caminar o ir en bicicleta.
4. Acompañarles cuando practican deporte u actividades físicas como la danza.
5. Limitar el tiempo que pasan frente a una pantalla audiovisual. 6. Evitar
colocar la televisión o el ordenador en su cuarto. 7. Hacer salidas familiares
para practicar actividad física. 8. Incluir a los hijos en el ejercicio físico
que realizan los padres. 9. Realizar alguna práctica deportiva para animar a
los hijos 10. Enfocar el ejercicio desde un aspecto lúdico.
Para
prevenir el sedentarismo es necesario practicar ejercicio físico desde la
infancia, y mantenerse físicamente activo durante toda la vida, incluso en la
tercera edad, ya que la actividad física incluye todos los movimientos corporales
producidos por los músculos esqueléticos que exijan un gasto de energía y, por
lo tanto, mantenerse activo no implica necesariamente practicar un deporte,
sino que hay multitud de tareas cotidianas que consumen energía y que podemos
llevar a cabo sin necesidad de visitar un gimnasio o realizar un programa de
entrenamiento.
En cada
etapa de la vida las necesidades de actividad física son diferentes, y la
Organización Mundial de la Salud ha establecido unas recomendaciones ajustadas
por edades:
En el caso
de los niños y adolescentes (de los 5 a los 17 años), deben pasar un mínimo de
una hora diaria realizando ejercicio (juegos, educación física, programas de
entrenamiento, práctica de deportes…), entre moderado e intenso, sobre todo de
tipo aeróbico, y es conveniente que al menos tres veces a la semana realicen
también alguna actividad que les permita desarrollar músculos y huesos.
Los adultos
de 18 a 64 años pueden realizar actividades recreativas o de ocio que impliquen
movimiento, tareas domésticas o de jardinería, desplazamientos a pie o en
bicicleta, o dar largos paseos, además de practicar deporte o llevar a cabo un
programa de ejercicios. El tiempo mínimo recomendado por la OMS que deben
dedicar a la actividad física es de 150 minutos a la semana si la intensidad es
moderada, o 75 minutos semanales si se trata de ejercicio aeróbico de alta
intensidad, siempre en sesiones que duren al menos diez minutos. En esta franja
de edad la OMS también aconseja realizar actividades para fortalecer los grandes
grupos musculares al menos dos veces a la semana.
En los
mayores de 65 años las recomendaciones de actividad física son similares a las
del grupo anterior –siempre de acuerdo a sus posibilidades y condición física–,
si bien aquellos que tengan movilidad reducida deben realizar actividades –tres
veces o más por semana– que contribuyan a mejorar su equilibrio e impedir las
caídas. Las personas enfermas que no puedan cumplir estas recomendaciones deben
estar tan activas como les permita su estado.
Aunque no
puedas dedicar una o más horas diarias a hacer deporte, algunos gestos pueden
mejorar tu condición física y tu salud y darle así esquinazo al sedentarismo:
Camina
siempre que te sea posible, aunque solo sean 10 minutos. Por ejemplo, puedes
bajarte del transporte público una o dos paradas antes de llegar a tu destino y
terminar el recorrido andando.
Cuando
tengas que hacer un recado, y siempre que la distancia lo permita, procura ir
andando.
Si tu
trabajo requiere que pases mucho tiempo sentado, levántate cada dos horas,
camina y estírate para desentumecer los músculos. Un corto paseo después de
comer también es muy recomendable.
Sube las
escaleras en vez de coger el ascensor, y si lo haces varias veces al día,
mejor.
Los fines
de semana, o en tu tiempo libre, alterna las actividades sedentarias (ver la
tele, leer, jugar con la videoconsola…) con otras que impliquen movimiento
(pasear, jugar al paddel, nadar, hacer bricolaje, montar en bicicleta, limpiar
la casa, cuidar el jardín).


