viernes, 26 de junio de 2015

Sedentarismo y alimentación


Introducción:

En la actualidad, la mayoría de las personas son sedentarias y han dejado atrás la mayoría de las actividades físicas.
El sedentarismo es una de las consecuencias más habituales de nuestra civilización. Tanto en adultos como en edades escolares.
La inactividad física facilita aumento de peso, deteriora la función músculo-articular, dificulta la circulación arteriovenosa y linfática, incidiendo de manera directa en nuestra vitalidad, calidad de vida y rendimiento.
En la forma de interpretar trabajo, comida y tiempo libre, reside la clave para desarrollar una vida práctica y creativa, rentable familiar y profesionalmente.

El sedentarismo, suele asociarse con la acción de ver televisión, ya que fomenta el descanso y el ocio. Es por ello que en esta investigación se verán diversos ámbitos como la cuestión económica, la edad, y la alimentación.



Desarrollo:


Los problemas de sedentarismo principalmente se asocian con la alimentación, al invertir tiempo en actividades sedentarias como, ver televisión, jugar videojuegos, estar en la computadora, en el celular, tabletas, etc, dejamos atrás la preparación de los alimentos adecuados, también nos aprovechamos de los lugares de comida rápida o de los alimentos enlatados o congelados.



La combinación de una vida sedentaria y una alimentación desequilibrada son las causas principales de las enfermedades del corazón.  La obesidad conlleva consecuencias sanitarias importantes que van desde enfermedades cardiovasculares, hipertensión, dislipidemia, diabetes tipo 2 y una mayor incidencia en ciertos tipos de cáncer, hasta problemas de autoestima. Si las personas obesas reducen su peso en un 10 ó 15%, podrán disminuir en forma importante el riesgo de sufrir estas enfermedades.

Una dieta desequilibrada no proporciona la cantidad requerida de los diversos alimentos que se necesitan para mantener una buena salud. 


Una dieta desequilibrada no contiene todos los grupos de alimentos y las cantidades suficientes de nutrientes para que le organismo pueda realizar todas sus funciones (reguladoras, plásticas y energéticas). 
El desequilibrio se produce cuando su consumo es excesivo en grandes cantidades, y no existe ninguna forma de regular la cantidad de alimento que se ingiere. 

Las llamadas "enfermedades de la actualidad como: hipertensión, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos de la conducta alimentaria. 

Normalmente, no es una relación directa de causa-efecto, pero sí supone uno de los factores que contribuye a aumentar el riesgo de aparición y desarrollo de dichas enfermedades. 

Actualmente, se reconoce la importancia de los alimentos, sobre todo de aquellos que se comportan como protectores. Tal es el caso de las fibras, que actúan como antioxidantes naturales, y de los vegetales, que contribuyen a disminuir el riesgo de patologías crónicas como las enfermedades del corazón, cáncer, obesidad y diabetes. Esencialmente la dieta mediterránea está compuesta por abundantes cereales y derivados (pasta, arroz, pan etc.), legumbres, frutas, frutos secos, verduras y poca cantidad de carnes rojas. El aceite de oliva colabora para aumentar el colesterol HDL (bueno) y disminuir el LDL (malo), evitando el depósito de placas de ateromas en los vasos sanguíneos. Es importante complementar lo anterior con actividad física.
Para saber mas sobre el sedentarismo es importante en que grado se encuentra, y que actividades realiza.

Los grados de actividad van desde el sedentarismo hasta la actividad muy intensa. El sedentarismo o actividad muy baja se caracteriza por un trabajo sedentario y escasa actividad física, menos de una hora diaria de ejercicio moderado, como caminar.

La actividad baja sería añadir al trabajo sedentario 2 horas a la semana de actividad ligera, la actividad moderada 1 hora diaria de ejercicio moderado, la actividad elevada es igual que la actividad moderada pero sumando tres sesiones semanales de ejercicio intenso y la actividad muy intensa representa más bien a los deportistas de élite, actividad intensa diaria además de competiciones deportivas semanales.




Emilio Martínez de Victoria Muñoz, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Granada, recomienda no reducir la ingesta de nutrientes que precisa el organismo si se tiene una actividad baja o moderada, sino reducir las calorías pero manteniendo el porcentaje de los nutrientes que el organismo necesita, en cuanto al aporte de hidratos de carbono, un 55% de la dieta, de grasas sobre un 20-35% y el resto de proteínas, entre un 10 y un 25%, según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) y la Guía Dietética para Americanos.
Si estás pensando en modificar tus hábitos de vida, en cuanto a la alimentación se refiere, recordamos que los datos que se ofrecen siempre son orientativos, y que sólo un profesional está capacitado para valorar el gasto calórico, ya que depende de diversos factores.

La situación económica es otro factor importante para el sedentarismo, ya que la mayoría de las personas que tienen buena situación económica, también suelen ser sedentarias, ya que tienen todas las comodidades, esto claro solo es un supuesto. Las personas de escasos recursos, por ejemplo debe caminar ya que no tienen auto y deben ser unas personas más activas, ya que en sus diversiones, podría hacer algún deporte, en lugar de adquirir un videojuego o un ipad.

La edad es también un pilar en este trabajo, debido a que los hijos por lo regular realizan e imitan las actividades de sus padres o de los adultos que los rodean, es decir, si las personas adultas están acostumbradas a realizar poca actividad física, los hijos las evitaran, si prefieren las actividades es obvio que se inmiscuirán en ellas.

Niños y adolescentes están heredando del estilo de vida actual uno de sus males más graves: el sedentarismo. El contexto educativo es fundamental pero las últimas corrientes apuestan además por generar entornos dinámicos, activos y saludables para los más pequeños y jóvenes.    Según explica a Infosalus, Eduardo Generelo, responsable del grupo de investigación sobre Educación Física y Promoción de la Actividad Física (EFYPAF) de la Universidad de Zaragoza, estos entornos que promueve.

El papel de las pantallas audiovisuales (televisión, videoconsola, ordenador) como uno de los principales culpables del sedentarismo infantil parece no estar ya tan claro. Según apunta Generelo los últimos trabajos de investigación concluyen que no es cierto que el tiempo dedicado a las pantallas se reste de la actividad física, sino que existen menores que dedican mucho tiempo a ambas actividades y otros que dedican poco a pantallas y actividad física

Conclusión:


Para combatir el sedentarismo, es necesario combinar la buena alimentación la actividad física, el equilibrio en ambos además de que en los menores también se fomenten las actividades físicas con 10 consejos 1. Inscribirlos en actividades deportivas 2. Llevarlos a lugares donde puedan estar activos. 3. Animarles a caminar o ir en bicicleta. 4. Acompañarles cuando practican deporte u actividades físicas como la danza. 5. Limitar el tiempo que pasan frente a una pantalla audiovisual. 6. Evitar colocar la televisión o el ordenador en su cuarto. 7. Hacer salidas familiares para practicar actividad física. 8. Incluir a los hijos en el ejercicio físico que realizan los padres. 9. Realizar alguna práctica deportiva para animar a los hijos 10. Enfocar el ejercicio desde un aspecto lúdico.



Para prevenir el sedentarismo es necesario practicar ejercicio físico desde la infancia, y mantenerse físicamente activo durante toda la vida, incluso en la tercera edad, ya que la actividad física incluye todos los movimientos corporales producidos por los músculos esqueléticos que exijan un gasto de energía y, por lo tanto, mantenerse activo no implica necesariamente practicar un deporte, sino que hay multitud de tareas cotidianas que consumen energía y que podemos llevar a cabo sin necesidad de visitar un gimnasio o realizar un programa de entrenamiento.



En cada etapa de la vida las necesidades de actividad física son diferentes, y la Organización Mundial de la Salud ha establecido unas recomendaciones ajustadas por edades:

En el caso de los niños y adolescentes (de los 5 a los 17 años), deben pasar un mínimo de una hora diaria realizando ejercicio (juegos, educación física, programas de entrenamiento, práctica de deportes…), entre moderado e intenso, sobre todo de tipo aeróbico, y es conveniente que al menos tres veces a la semana realicen también alguna actividad que les permita desarrollar músculos y huesos.
Los adultos de 18 a 64 años pueden realizar actividades recreativas o de ocio que impliquen movimiento, tareas domésticas o de jardinería, desplazamientos a pie o en bicicleta, o dar largos paseos, además de practicar deporte o llevar a cabo un programa de ejercicios. El tiempo mínimo recomendado por la OMS que deben dedicar a la actividad física es de 150 minutos a la semana si la intensidad es moderada, o 75 minutos semanales si se trata de ejercicio aeróbico de alta intensidad, siempre en sesiones que duren al menos diez minutos. En esta franja de edad la OMS también aconseja realizar actividades para fortalecer los grandes grupos musculares al menos dos veces a la semana.



En los mayores de 65 años las recomendaciones de actividad física son similares a las del grupo anterior –siempre de acuerdo a sus posibilidades y condición física–, si bien aquellos que tengan movilidad reducida deben realizar actividades –tres veces o más por semana– que contribuyan a mejorar su equilibrio e impedir las caídas. Las personas enfermas que no puedan cumplir estas recomendaciones deben estar tan activas como les permita su estado.

Aunque no puedas dedicar una o más horas diarias a hacer deporte, algunos gestos pueden mejorar tu condición física y tu salud y darle así esquinazo al sedentarismo:

Camina siempre que te sea posible, aunque solo sean 10 minutos. Por ejemplo, puedes bajarte del transporte público una o dos paradas antes de llegar a tu destino y terminar el recorrido andando.
Cuando tengas que hacer un recado, y siempre que la distancia lo permita, procura ir andando.
Si tu trabajo requiere que pases mucho tiempo sentado, levántate cada dos horas, camina y estírate para desentumecer los músculos. Un corto paseo después de comer también es muy recomendable.
Sube las escaleras en vez de coger el ascensor, y si lo haces varias veces al día, mejor.
Los fines de semana, o en tu tiempo libre, alterna las actividades sedentarias (ver la tele, leer, jugar con la videoconsola…) con otras que impliquen movimiento (pasear, jugar al paddel, nadar, hacer bricolaje, montar en bicicleta, limpiar la casa, cuidar el jardín).


Bibliografía:







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